En Casa Rosada atribuyen la suba del riesgo país —que volvió a superar los 600 puntos tras diez ruedas al alza— a “la turbulencia del mundo”: tasas de la Fed, tensiones en Medio Oriente e incertidumbre geopolítica. El Ejecutivo espera que la presión afloje en los próximos meses y no ve, por ahora, a la actividad ni a la pobreza como el motor principal del movimiento.
La Fed subió el 16 de septiembre su tasa a 3,75%-4% y el bono del Tesoro a 10 años pasó el 5%. Milei ya había usado el argumento del shock externo con una “posición distinta” por el superávit comercial (USD 18.249 millones entre enero y agosto). En el oficialismo miran además las elecciones de noviembre en Estados Unidos como eventual punto de inflexión.
Consultoras e inversores marcan otra lectura: el deterioro argentino fue mayor al de varios emergentes, con desaceleración doméstica, reservas lentas e incertidumbre del programa 2027. Economía, de todos modos, no contempla emisiones soberanas internacionales este año ni el próximo.
Culpar al mundo es cómodo; el mercado también mira el EMAE y el 32,3% de pobreza. Fuente: TN (25/09/2026).