La inflación de julio se habría ubicado entre 1,9% y 2,1%, de acuerdo con estimaciones privadas difundidas este domingo. El dato oficial será publicado por el Indec el 13 de agosto y definirá si la baja observada en los últimos meses logró sostenerse.
Según el relevamiento publicado por Diario de Cuyo, el turismo por las vacaciones de invierno, los pasajes y la recreación presionaron sobre el índice. En alimentos y bebidas, las mediciones privadas detectaron aumentos de entre 1,6% y 2,3%, mientras la depreciación cambiaria volvió a sumar incertidumbre sobre los precios.
Las consultoras no leen el resultado como un cambio de tendencia, pero sí como una advertencia: después del 1,9% de junio, una inflación estancada en torno al 2% muestra que el proceso de desinflación perdió velocidad y sigue expuesto a factores estacionales y cambiarios.
La discusión central no se agota en una décima más o menos. Para los hogares, el alivio dependerá de que la baja llegue a los alimentos y servicios y de que los ingresos recuperen capacidad de compra, dos condiciones que todavía muestran un desempeño desigual.