La balanza energética argentina pasó del déficit al superávit en menos de tres años y el sector ya aporta cerca del 45% del saldo comercial positivo del país.
Infobae atribuyó el cambio al aumento de la producción de hidrocarburos, a la expansión de infraestructura y a la reducción de importaciones. Vaca Muerta aparece como el principal motor de ese resultado.
El ingreso de divisas mejora la cuenta externa, pero una matriz concentrada también expone al país a precios internacionales, cuellos de botella y conflictos ambientales. El balance debe incluir inversiones, costos fiscales y efectos territoriales.
Para San Juan, el dato importa porque energía y minería compiten por infraestructura y financiamiento. Una política exportadora sostenible necesita redes, proveedores locales y reglas que distribuyan beneficios más allá de los enclaves productivos.