Los gobernadores Alberto Weretilneck, Rolando Figueroa e Ignacio Torres volvieron a mostrarse coordinados y cuestionaron la retirada del Gobierno nacional de obras de infraestructura. La señal política se produjo durante la firma de un convenio para ampliar la red de gas en seis barrios de Bariloche, con beneficio previsto para más de 1.600 vecinos.
Infobae señaló que Río Negro, Neuquén y Chubut ya habían articulado un acuerdo eléctrico de 17.000 millones de pesos para la Comarca Andina y la conexión entre los gasoductos San Martín y Cordillerano, que dio factibilidad de servicio a más de 12.000 familias. Las provincias también asumieron con recursos propios trabajos nacionales paralizados.
Weretilneck sostuvo que el interior quedó sin respaldo federal en rutas, universidades y otras intervenciones, mientras Figueroa y Torres defendieron la cooperación regional. Los tres mandatarios mantienen diferencias con la Casa Rosada y deberán enfrentar candidatos libertarios en sus distritos, por lo que la gestión compartida también construye una plataforma electoral.
El reclamo expone una discusión que excede a la Patagonia: quién financia y prioriza la infraestructura cuando Nación reduce su participación. La coordinación provincial puede evitar que algunas obras queden abandonadas, pero trasladar el costo a presupuestos locales profundiza las desigualdades entre distritos y exige reglas federales más previsibles.