Stellantis ajustó la producción en El Palomar y Ferreyra, adelantó vacaciones y modificó cronogramas ante menores ventas internas y dificultades para exportar.
Diario de Cuyo informó que habrá suspensiones, aunque la empresa aseguró que no prevé despidos. El freno afecta de modo distinto a los modelos y responde también al stock acumulado en la terminal y los concesionarios.
La pausa industrial debe leerse como una señal sobre demanda, competitividad y empleo indirecto. Proveedores y trabajadores necesitan información temprana: esperar a que el ajuste se convierta en cierres reduce el margen para cualquier política productiva.