El avance de los proyectos mineros empezó a mover el mercado inmobiliario de categoría en San Juan. Según desarrolladores y la Cámara de Construcción e Inmobiliaria consultados por Tiempo de San Juan, crecen la compra y el alquiler de departamentos premium —pagados en dólares— y las consultas por terrenos y espacios industriales.
El desarrollador Maximiliano Ortiz (PM Construcciones) sostuvo que “San Juan está en donde estaba Neuquén hace 8 años” y contó que un edificio en construcción desde hace seis meses ya está vendido al 80%. Los compradores llegan de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, pero también de Chile, Perú y Canadá: inversores que compran en pozo varias unidades de uno o dos dormitorios y profesionales mineros con salarios altos que financian su vivienda. El metro cuadrado buscado parte de US$1.500 y promedia US$2.500, con foco en Rivadavia y Capital, y la cochera es indispensable.
Mauricio Turell, presidente de la Cámara, dijo que la ola de consultas se adelantó meses respecto de lo previsto y que ya recorre Jáchal e Iglesia para armar una cartera de complejos y terrenos, porque las mineras exigen contratos 100% formales y muchos propietarios no tienen las escrituras en regla.
El propio sector advierte el problema: “los accesos están quedando cortos, la conectividad y los servicios también”. Y hay un costado que el entusiasmo no cuenta: un mercado que se dolariza y se orienta a la demanda minera empuja hacia arriba los alquileres de todos, en una provincia donde la mayoría de los salarios sigue en pesos. Sin política de vivienda y de suelo, el efecto derrame puede ser también un efecto expulsión.