Bunge discontinuó la producción de amoníaco y tiosulfato de amonio en su planta de Campana y anunció la desvinculación de 110 trabajadores.
Diario de Cuyo señaló que la empresa atribuyó la decisión a limitaciones tecnológicas y de infraestructura, cambios de mercado y problemas de abastecimiento. El cierre afecta insumos para fertilizantes, aunque la compañía mantendrá otras operaciones agroindustriales en el país.
La explicación empresarial no agota el impacto laboral y productivo. El Gobierno debería evaluar la dependencia de insumos importados, la situación de proveedores y alternativas para la planta, mientras la compañía informa condiciones de salida y medidas de reconversión para el personal.