El retiro del capítulo que pretendía flexibilizar la venta de tierras rurales a extranjeros desató reproches dentro de La Libertad Avanza. La Casa Rosada apuntó públicamente contra Victoria Villarruel, mientras distintas terminales oficialistas cuestionaron por lo bajo a Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y los operadores cercanos a Karina Milei.
Infobae informó que Bullrich había transmitido confianza sobre los votos, pero el apoyo de aliados y gobernadores se desarmó antes de la sesión. Otros sectores responsabilizaron a la conducción partidaria por no ofrecer acuerdos políticos claros de cara a 2027 y por deteriorar vínculos parlamentarios.
También hubo críticas al alcance original del proyecto y a la falta de prolijidad frente al caso del senador Joaquín Benegas Lynch, vinculado a una empresa de comercialización de tierras. Pese a los cruces, no se esperan renuncias ni sanciones, y el oficialismo buscará aprobar el resto de la ley.
La disputa muestra una dificultad más profunda que el conteo fallido: reformas sensibles se presentan como paquetes cerrados y recién se corrigen cuando falta respaldo. Si el Gobierno quiere sostener una agenda estructural, deberá transparentar intereses, negociar antes de llegar al recinto y aceptar que la mayoría parlamentaria no reemplaza el debate federal.