La negociación salarial de la rama siderúrgica de la UOM quedó trabada por la distancia con la Cámara Argentina del Acero y por diferencias dentro del propio sindicato. Las empresas sostienen una oferta rechazada por la conducción gremial, mientras la seccional Villa Constitución tampoco acepta la contrapropuesta elaborada por otros dirigentes.
Infobae informó que las conversaciones se desarrollan en un sector atravesado por menor actividad, costos financieros elevados y tensión sobre el empleo industrial. Esa combinación endurece las posiciones: las compañías argumentan límites productivos y los trabajadores buscan impedir una nueva pérdida del salario real.
La división sindical agrega complejidad porque una eventual firma necesita legitimidad en plantas con realidades diferentes. Un acuerdo que no contemple esas brechas puede trasladar el conflicto a las bases, incluso si obtiene aval formal en la mesa nacional.
La paritaria funciona como una señal para el resto de la industria. Si la inflación baja pero los ingresos quedan rezagados, el alivio estadístico no se transforma en recuperación del consumo. La salida requiere datos transparentes sobre producción, márgenes y salarios, y no una pulseada prolongada que termine ajustando por suspensiones o pérdida de puestos.