El Gobierno nacional declaró secreto militar la exportación de material relacionado con los F-16 incorporados por la Fuerza Aérea. La clasificación alcanza aeronaves, motores, repuestos y armamento que deban salir del país para mantenimiento o actualización.
Según informó Infobae a partir del decreto 735/2026, la medida amplía una cadena de reservas iniciada con la compra de 24 cazas a Dinamarca. Ya estaban clasificados los contratos de adquisición, obras de infraestructura, importaciones y equipos complementarios.
La protección de datos sensibles es razonable en materia de defensa, pero la reserva no debería ocultar costos, proveedores, plazos ni responsabilidades administrativas que pueden publicarse sin revelar capacidades operativas. El secreto amplio debilita el control legislativo y ciudadano sobre una compra relevante.
La Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares instrumentará las exportaciones. Para equilibrar seguridad y rendición de cuentas, el Ejecutivo debería explicar qué información queda protegida, por cuánto tiempo y qué organismos auditarán contratos y movimientos de material.