Pablo Montenegro, chofer de la empresa La Marina, decoró el colectivo de la línea 123, se vistió de payaso y entregó golosinas a pasajeros por el Día del Niño. El trabajador repite la iniciativa cada año.
Tiempo de San Juan informó que el gesto fue destacado por usuarios en redes sociales. La actividad transformó por unas horas un servicio cotidiano en un espacio de cercanía, especialmente para niñas y niños que viajaron en la unidad.
La acción individual merece reconocimiento, aunque también recuerda que la calidad del transporte depende de condiciones estructurales: frecuencia, accesibilidad, seguridad y trato digno. La buena voluntad de un chofer no puede compensar fallas del sistema.
La empresa puede acompañar estas iniciativas sin convertirlas en publicidad vacía. Reconocer al personal, cuidar horarios y escuchar a pasajeros permitiría que el respeto mostrado en una fecha especial forme parte del servicio durante todo el año.