Redes de apuestas clandestinas utilizan a menores como intermediarios para recibir transferencias y entregar créditos de juego. La práctica, conocida como la de los cajeritos, compromete cuentas bancarias juveniles y oculta a quienes controlan el dinero.
Una investigación de La Nación analizó siete causas con 39 sitios presuntamente ilegales, 89 cajeros y al menos dos menores. Dos empresas bajo investigación recibieron $4.000 millones en 117 días, mientras otra causa indaga un posible lavado por $27.000 millones.
Los sitios legales deben impedir el acceso de menores, registrarse ante autoridades provinciales y usar dominios identificables. Sin embargo, una encuesta de Cruz Roja mostró que entre 51% y 66% de los adolescentes no distingue plataformas autorizadas de clandestinas.
El problema revela fallas simultáneas de regulación, publicidad y monitoreo financiero. Bloquear páginas aisladas no alcanza: bancos, billeteras, loterías y gobiernos deben compartir alertas, controlar cuentas con movimientos incompatibles y proteger a los menores antes de que sean tratados como responsables de una cadena adulta.