La actividad argentina acumuló una brecha cada vez mayor entre sectores: los considerados ganadores crecieron 18% desde el inicio del actual Gobierno, mientras los rezagados cayeron 8%, según un informe de Invecq difundido por Infobae. El promedio general muestra expansión, pero oculta trayectorias productivas opuestas.
El segundo trimestre terminó con una baja desestacionalizada de 0,9%, aunque el primer semestre conservó un crecimiento interanual de 1,9%. El agro avanzó 9,9% y la explotación de minas y canteras 14,4%; en cambio, industria, construcción y comercio recién mostraron un rebote parcial en junio después de meses débiles.
La diferencia importa porque los rubros que más crecen son intensivos en capital y divisas, pero absorben menos empleo que las actividades orientadas al mercado interno. Para San Juan, el dinamismo minero puede mejorar exportaciones e inversión, aunque no compensará automáticamente la pérdida de puestos o consumo en comercio, industria y construcción.
La discusión económica no debería agotarse en si el producto bruto sube o baja. También es necesario medir dónde se genera el crecimiento, cuánto empleo formal crea y cómo se distribuye territorialmente. Sin encadenamientos con proveedores, salarios y pymes, la expansión de los sectores ganadores puede convivir con una economía cotidiana todavía estancada.