El dólar mayorista cerró la semana en $1.512 y superó el umbral de $1.500 que había funcionado como referencia informal durante agosto. El movimiento coincidió con una baja de las tasas de corto plazo, una señal de que el Gobierno priorizó aliviar la tensión monetaria aun a costa de permitir una mayor flexibilidad cambiaria.
Infobae consignó que el Tesoro colocó $12,16 billones y renovó cerca del 96% de los vencimientos en la segunda licitación del mes. La mayor parte de la demanda se concentró en instrumentos cortos, mientras la incertidumbre política siguió encareciendo la posibilidad de extender plazos más allá de 2027.
El Banco Central compró USD 251 millones en la semana y las reservas brutas terminaron en USD 49.791 millones, después de tocar un máximo de siete años. Al mismo tiempo, el dólar al público llegó a $1.535 en el Banco Nación y el blue cerró en $1.555, por lo que la calma financiera convivió con nuevos máximos nominales para la divisa.
El alivio de tasas puede dar algo de aire al crédito y a la actividad, pero traslada parte de la presión al tipo de cambio. El desafío oficial será sostener ese equilibrio sin que la suba del dólar se filtre a precios ni obligue a endurecer otra vez las condiciones monetarias.