La Unión Industrial Argentina llegará al Día de la Industria con un diagnóstico adverso: la actividad fabril cayó 2,2% en el primer semestre, permanece casi 14% por debajo del máximo de 2017 y perdió 52.000 empleos directos en un año. La entidad prepara un reclamo por cambios impositivos y productivos ante un Gobierno con el que mantiene una relación tensa.
Según informó Infobae, unos 200 empresarios se reunirán el 2 de septiembre en la planta de Elea, en Malvinas Argentinas. La presencia nacional será acotada y el discurso de la UIA pondrá el foco en la baja demanda, la apertura importadora y los costos que dificultan competir, aun cuando reconoce mejoras en la estabilidad macroeconómica.
La entidad advierte que el deterioro no se limita a los sectores tradicionalmente protegidos. Los proveedores metalúrgicos ligados al petróleo y el gas cayeron 5,3% hasta junio; los vinculados con minería, 4,6%; y los del agro, 3,7%. Si esa tendencia continúa, la pérdida total podría superar los 100.000 puestos entre empleos directos e indirectos.
El reclamo expone el límite de una estrategia basada únicamente en ordenar variables generales. Sin crédito accesible, demanda y una reforma tributaria que reduzca distorsiones, la estabilidad puede convivir con cierres y pérdida de capacidades productivas. El desafío es evitar que la apertura discipline precios destruyendo al mismo tiempo el tejido industrial que debería invertir y exportar.