Sesenta productores de Argentina y Paraguay recibieron en conjunto US$1,2 millones por la venta de créditos de carbono generados mediante prácticas de ganadería regenerativa. Fue el primer ciclo comercial del programa SARA y el pago promedio informado alcanzó US$27 por hectárea.
LA NACION informó que la iniciativa emitió 209.244 créditos verificados bajo una metodología de Verra. El esquema combina mediciones de campo, monitoreo satelital y modelos de carbono para registrar cambios en suelos y pastizales, además de indicadores de biodiversidad, agua y bienestar rural.
El ingreso adicional puede mejorar la rentabilidad y financiar manejos productivos de menor impacto, pero el mercado voluntario de carbono requiere controles especialmente rigurosos. La calidad depende de demostrar que la captura es adicional, medible y duradera, y de evitar que un mismo beneficio ambiental sea contabilizado más de una vez.
El programa proyecta desembolsos anuales de hasta US$30 millones hacia 2030. Para que esa escala sea sostenible, productores y compradores necesitarán información pública sobre precios, costos de certificación, permanencia del carbono y distribución de ingresos, no sólo cifras agregadas de créditos emitidos.