Granja Tres Arroyos suspendió hasta nuevo aviso las operaciones de su planta de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires, y pidió al personal que no concurra a trabajar. La empresa citó falta de suministro eléctrico y problemas operativos y productivos, informó El Cronista.
La paralización se produjo cuando debían reincorporarse trabajadores después de un período de vacaciones. El establecimiento dejó de faenar y creció la incertidumbre sobre su continuidad, en el marco de una crisis que ya afectó otras plantas y que incluye una reestructuración de deuda cercana a USD 350 millones.
La compañía fue una de las mayores productoras avícolas del país y su deterioro tiene impacto sobre empleos directos, proveedores y economías locales. La ausencia de una fecha de reanudación transforma una suspensión presentada como transitoria en un riesgo concreto para las familias vinculadas a la planta.
Las explicaciones operativas necesitan respaldo verificable y un plan de continuidad. La empresa, los acreedores y las autoridades laborales deben informar el estado de los salarios, la preservación de los puestos y las condiciones de una eventual reestructuración antes de que la incertidumbre se convierta en cierre de hecho.