La ANSES habilitó una segunda edición de su plan de retiros voluntarios para empleados de planta permanente. La resolución 261/2026 abrió la inscripción hasta el 30 de septiembre y alcanza al personal de todo el país que cumpla las condiciones fijadas por el organismo.
El esquema ofrece una gratificación extraordinaria calculada según la antigüedad, el salario y la edad de cada trabajador, además de cobertura médica por un período posterior a la desvinculación. Quedan excluidos, entre otros casos, quienes estén sometidos a sumarios, tengan procesos penales vinculados con sus tareas o se encuentren próximos a jubilarse.
La medida continúa la reducción de la estructura estatal impulsada por el Gobierno nacional, pero traslada parte de la decisión a acuerdos individuales. Para evaluar su impacto no alcanza con informar cuántas adhesiones hubo: también debe conocerse qué oficinas y funciones pierden personal, especialmente en provincias donde la atención presencial sigue siendo decisiva.
Un retiro voluntario puede evitar cesantías directas, aunque no garantiza por sí solo una administración más eficiente. ANSES debería publicar el ahorro proyectado, el costo de las compensaciones y un plan de continuidad operativa, porque una reducción mal distribuida puede terminar alargando trámites previsionales y debilitando la atención a jubilados y beneficiarios.