La energía de Vaca Muerta y los proyectos de cobre concentran la mayor parte de las grandes inversiones aprobadas bajo el RIGI. Un seguimiento actualizado al 26 de agosto contabilizó 22 proyectos por unos US$47.074 millones, con doce iniciativas mineras y seis de petróleo y gas.
El panorama fue analizado por directivos de PCR y Antofagasta PLC durante un foro realizado en Buenos Aires. Los expositores vincularon la demanda de cobre con la expansión de redes eléctricas, centros de datos y transición energética, mientras el petróleo no convencional apunta a aumentar exportaciones.
La concentración puede mejorar el ingreso de divisas y acelerar infraestructura, pero también expone al país a ciclos de precios y a decisiones de pocas compañías. Para San Juan, el desafío es que los proyectos cupríferos generen proveedores, empleo y obras compartidas sin trasladar al Estado todos los costos territoriales.
El monto anunciado no equivale a inversión ejecutada. El Gobierno debería publicar desembolsos, hitos, beneficios fiscales y compromisos cumplidos proyecto por proyecto, para distinguir capital efectivamente movilizado de planes sujetos a permisos, financiamiento y decisiones empresariales futuras.