La expansión de los grandes proyectos de cobre abre para San Juan una oportunidad de empleo y negocios, pero también una brecha entre la demanda futura y la capacidad actual de trabajadores y empresas locales. Ese diagnóstico atravesó el encuentro Rawson Nexo Minero, que reunió a actores del sector para discutir cómo anticiparse a la nueva escala.
Acero y Roca informó que la agenda puso el foco en formación, certificación de competencias, inversión empresarial y asociaciones entre proveedores. La cuestión ya no es solamente atraer capital, sino definir cuánto valor puede quedar en la provincia cuando comiencen las etapas de construcción y operación.
El riesgo es que la velocidad de los proyectos supere la capacidad de respuesta local y termine consolidando compras y contrataciones fuera de San Juan. Para evitarlo, los programas de capacitación deben vincularse con perfiles laborales concretos, mientras las pymes necesitan información temprana sobre estándares, volúmenes y plazos de contratación.
La promesa de desarrollo minero será medible por la participación efectiva de proveedores y trabajadores sanjuaninos, no solo por el monto de las inversiones anunciadas. Eso exige coordinación pública y privada, acceso al financiamiento y mecanismos transparentes que permitan evaluar resultados sin convertir el compre local en una consigna vacía.