Patricia Molina, licenciada en Enfermería de Rawson, lleva 21 años acompañando a pacientes, vecinos y familias, y sostiene una red afectiva en la que cuenta con 25 ahijados.
Tiempo de San Juan reconstruyó su recorrido desde la infancia, los trabajos que realizó para poder estudiar en La Rioja y su regreso a la provincia cuando enfermó su padre. Su historia muestra tareas de cuidado que muchas veces exceden el empleo formal.
El reconocimiento individual no debe ocultar las condiciones del sistema. La vocación necesita salarios, descanso y equipos suficientes: convertir la entrega personal en norma puede naturalizar que profesionales cubran con esfuerzo privado carencias que requieren respuesta pública.