La Cámara de Proveedores Mineros de Iglesia (Cademi) presentó Cademi Impulsa, un programa para detectar las debilidades de cada pyme del departamento y trabajarlas antes de que intenten entrar a la cadena de valor de las grandes operadoras. La premisa, según su presidente José Silva en diálogo con Diario Huarpe, es que la actividad minera "no va a absorber automáticamente" a todas las empresas locales.
Silva reconoció que el principal obstáculo son los estándares que exigen las mineras en seguridad, calidad, cumplimiento legal, capacidad financiera y organización administrativa. "Ganar una licitación u obtener una orden de compra es importante, pero después hay que cumplir con los plazos, los estándares de calidad y las responsabilidades asumidas", advirtió, y pidió distinguir entre la empresa con contrato vigente, la que presta servicios en forma indirecta y la que apenas está inscripta.
La cámara ya supera los 30 socios, más del 80% de Iglesia, sumó empresarios de Jáchal y conversa con Calingasta y el Gran San Juan para tener alcance provincial. Silva también aclaró que no hay firmado ningún convenio para un parque industrial privado en Iglesia: existen conversaciones e interés, pero faltan definir terrenos, servicios, ordenamiento territorial y el modelo de adjudicación, en articulación con el municipio.
Es una de las pocas voces del sector que baja expectativas en lugar de inflarlas. Mientras el discurso oficial habla de miles de proveedores y rondas de negocios, la propia cámara del departamento donde opera Veladero admite que la mayoría de sus pymes todavía no está en condiciones de competir. El dato que falta, y que ni empresas ni Gobierno publican de forma sistemática, es cuántos contratos y por qué montos quedan efectivamente en manos de proveedores iglesianos.